La historia de Yaimara Cruz

La historia de Yaimara Cruz

Escrito por Yaimara Cruz

Este es el testimonio de una de nuestras amigas de la Iglesia Latina! Yaimara es una excelente madre, músico y amiga de todos en nuestra comunidad.

Mi nombre es Yaimara Cruz. Soy cubana, naturalizada americana gracias a Dios y a este gran país que me abrió sus brazos y me recibió como hija suya. Desde muy pequeña yo sentía que Dios me estaba llamando. Cada vez que pasaba frente a un templo, me sentía atraída a entrar, pero me rehusaba a hacerlo. Años más tarde, a finales de mis 13 años tuve la bendición de participar en una campaña evangelística en la iglesia Bautista de mi pueblo y ese fue el momento justo en el que decidí abrirle la puerta de mi corazón a Dios. Esa fue la mejor decisión y la más importante que he hecho en toda mi vida. A partir de ahí, comencé a experimentar una bella etapa de crecimiento que aun hasta el día de hoy continúa y que seguirá hasta que Dios me llame a su presencia.

Desde mis comienzos en la vida cristiana me dediqué a servir a Dios en diversos ministerios en la iglesia, como por ejemplo: el discipulado, enseñar a los niños a través de clases didácticas, música y juegos, pero mi ministerio siempre se ha enfocado fundamentalmente en el ministerio musical. Por más de 10 años estuve involucrada en el grupo de alabanza de la iglesia. Algunas veces cantando en el coro, ministrando en los cultos, creando obras musicales cantadas, o tocando el piano. Al término de mis 16 años conocí a mi mejor amigo, quien seria mi complice para toda la vida. Nos comprometimos y 2 años y 4 meses después nos casamos. La llegada de nuestros 2 retoños no se hizo esperar. Al año y medio de casados llegó mi primogénita Claudia y luego mi segundo hijo Daniel.

En el 2014 tuve la inmensa bendición de llegar a tierras de libertad, a Estados Unidos. Desde que llegamos mi familia y yo nos empezamos a reunir en Mission Adelante, un ministerio del que ya habíamos escuchado anteriormente cuando su director, Jarret estuvo en Cuba. Nos encantó la idea de ser parte de esta gran familia, primero porque es un ministerio enfocado principalmente a personas hispanas como yo, con las mismas dificultades del idioma, la sensación de pérdida por dejar nuestra cultura, nuestras familias, nuestros amigos atrás, pero sobre todo porque Mission Adelante tiene algo atípico en comparación con las iglesias modernas y es el enfoque de convivir como lo hizo la iglesia primitiva. Dar testimonio del sacrificio y la salvación de Jesucristo, ser de un mismo corazón y una misma alma, amarnos los unos a los otros, cuidarnos, y todo eso con un plus... una convivencia más cercana los unos con los otros teniendo reuniones en casas particulares, ya sea de índole espiritual o de esparcimiento y diversión, convivencias que contribuyen definitivamente a una mayor unión. Desde mi llegada, Mission Adelante me abrió sus puertas y me recibió con mucho amor. Me ha dado la posibilidad de poder servir a Dios a través del ministerio musical fundamentalmente, pues es lo que amo hacer. Espero en Dios que podamos seguir creciendo como ministerio, como iglesia, como familia y que cada día nos acerquemos más al modelo de la antigua iglesia primitiva.